Memoria y melancolía
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Memoria y melancolía
Por Graciana Vázquez


No hay melancolía sin memoria, ni memoria sin melancolía
Marcel Proust



2009, enero: Ya no recibo llamados ni mensajes de Viator, el mapa del país se volvió confuso, arduamente vacio sin su voz. El 6 de noviembre se suspendió la posibilidad de seguir pensando con él la "caja de herramientas", esa columna que escribía para Alambre, en diálogo con él y con sus textos, porque encontré, en él y en sus textos, un método y una teoría para el análisis (de discursos, de problemas culturales, de escritura). Un método y una teoría para leer la Argentina. Desde la melancolía necesito volver a uno de sus mails, solo por aferrarme, solo por eso:

--- Original Message -----
From: ANIBAL FORD
To: GRACIANA
Sent: Tuesday, December 30, 2008 11:24 AM
Subject: por el 2009

Graciana: estoy de vuelta en casa. El sábado me operaron de un tumorcito en la cabeza. Estoy bien. Me parece bien que hablemos cuando quieras. Mientras tanto te envío un fuerte abrazo y suerte para el 2009.
Aníbal



Necesito asirme a su recuerdo, seguir hablando con él y encontrar una forma de resistir para continuar con esa "caja de herramientas". Sé que eso es lo que le gustaría a Aníbal: que los lectores de Alambre y yo, sus amigos y su gente continuemos mapeando el país. Por eso retorno a 1973, a lo que una vez escribí sobre sus clases porque creo que la melancolía, junto con la memoria, acompaña el camino del pensamiento teórico y de la acción. Y pensamiento teórico y acción regían a Aníbal. Es, además, lo que le ocurrió cuando trabajábamos sobre sus clases, es lo que también me ocurrió1. Pienso, también, que a su modo esta puede ser otra caja de herramientas ya que en ella se desarrolla el método que enseñaba para analizar e interpretar la literatura a sus estudiantes en el ´73 y que, para estudiantes de letras y de comunicación, en este año de Bicentenario, despliegan un generoso saber.

2004, mayoopuso compartir con él un trabajo sobre la memoria, una evocación que lo orientaba para publicar sus clases de "Introducción a la Literatura" en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA durante el rectorado de Rodolfo Puiggrós y la dirección de la carrera de Letras por Paco Urondo en el año ´73. Esta invitación, me cobijó en una melancolía extensa, asociada estrechamente a los tiempos de mi niñez donde mis primeras lecturas de la revista Crisis, que mi padre traía como pan fresco junto con los libros y colecciones de Centro Editor, obedecía, en mi caso, a la elección de los colores de sus tapas -fucsias, amarillos brillantes, turquesas- que entonces, guiaban mis lecturas. Así cada color hizo de mí una lectora intensa, altamente ingenua -fucsia para Gabo García Márquez y Héctor Tizón, amarillo para Di Benedetto y Homero Manzi, turquesa para el informe sobre la clase obrera de Bialet Massé. Indudablemente ingresé en el ´73 a través del color y esa hoy devenida emblemática revista sin imaginar el negro que cubriría a la Argentina en los años posteriores. Le comenté esto a Aníbal y sus palabras fueron una referencia a Francisco Varela (1990) "el significado" -me dijo- "no está en los signos sino en la actividad que lo hace emerger". Con esta frase sentí que me decía todo, así de simple, porque me estaba diciendo "hay actuar para hacer emerger el sentido: de estos apuntes, de ese tiempo, de cómo yo veo a este país". Comprendí que, a partir de allí, los dos íbamos a empezar a recorrer el camino que vincula memoria y melancolía al releer detenidamente -como quien lee un texto mágico- sus clases y descubrir el mundo en ellas estaba representado. Será por esto que el título más honesto que encontré para introducir aquellas clases fue "Ayudamemoria: 30 años después" siguiendo, como expuse en una nota al pie "el delicado manual de retórica que Roland Barthes escribió para sus alumnos". Una ayudamemoria que Aníbal Ford nos brindaba para no olvidar, para traer la presencia de hombres y de experiencias, de las utopías de aquellos años, de un modelo de país que se nos fue de las manos para siempre. Una ayudamemoria porque tuve el enorme placer, de ser su alumna, aprender el ´73, en su acogedora biblioteca de Colegiales y tomar clases y apuntes.

En el momento de escribir sobre sus clases traté de articular dos trazos de su discurso. Por una parte el corpus -el cuerpo inmenso de su archivo (las clases más artículos, notas, publicaciones que él iba bajando de su biblioteca o que me enviaba por mail para integrar los distintos tiempos de su trabajo)-, por otro, los epígrafes tomados de su libro Navegaciones, al que considero como su preciosa hoja de ruta y su condensado manual de teoría (vuelvo a Barthes una vez más)2. A través de estos epígrafes intentaba poner en relieve y en relación lo que activaban sus clases, sus relatos personales -sus viajes con el geógrafo Walter Casenave por los ríos pampeanos o con Haroldo Conti que fue el origen de su relato "Haroldo y las aletas del tiburón", las fotos y experiencias que narraba de sus amigos, en los distintos trabajos, felicidades o avatares que compartían -Rodolfo Walsh, Jorge Rivera, Eduardo Romano, Jorge Lafforgue, Guillermo Gutiérrez, Eduardo Galeano- o la detenida narración sobre la quema de los libros del Centro Editor en junio de 1978, a la que denominaba "El quemacentro" y que dio lugar al escrito en colaboración con Amanda Toubes con fotos de Ricardo Figueira.

2004, Julio: Así empezaba, Ayudamemoria, ese don, debo decirlo con esta palabra, que recibí de Aníbal Ford en aquel invierno de memoria y melancolía.


Ayudamemoria: 30 años después

La gente y los caminos fueron alimentándome. Haciéndome entender el país



La necesidad de asirnos... un gesto que reproduce y devuelve. Eso nos brinda 30 años después. Un poner en palabra y poner la palabra para mitigar un olvido -de historia, de país, de universidad-. Un reconstruir lo vivido, aquel enclave de experiencias y discursos forjados en el ´73, que intenta responder a una pregunta escrita por alguien que dice: ¿Quién se detiene en cómo se fue construyendo el mapa de mi país?3 Pero también, un tejer relaciones con este presente de inequidad y control social que Aníbal Ford resquebraja, para decirnos que, si bien en este mundo caótico el Apocalipsis se está robotizando, las cosas se oxidan y se disuelven y el hombre aún apuesta por entenderse a sí mismo y entender a los otros4. Por esa razón, 30 años después orienta una doble lectura. Por un lado, aquella que deviene en un ir y venir en búsqueda de la topografía de representaciones, actitudes y prácticas culturales y políticas que corresponden a una comunidad -la de un profesor y sus alumnos, la de una cátedra de Introducción a la literatura donde las palabras de Aníbal Ford y Juan Gelman, Ángel Núñez y Rodolfo Walsh desviaban el miedo del lenguaje, liberaban sentidos y palabras. Por otro, aquella lectura que sostiene un ir y venir por el diálogo entre ese pasado y este presente que muestra una continuidad cultural que, más allá de ciertas reformulaciones teóricas y críticas, se hace cargo, hoy como ayer, de la realidad de América Latina.

Entonces, allí, emerge el vínculo. En esa ligadura de faenas y de historia, se conforma la extensión que desde un trabajo plural sobre la literatura -teoría, crítica, escritura narrativa, práctica pedagógica, periodismo cultural, labor editorial- se engarza hacia lo político-cultural, y se piensa una manera de concebir la crítica literaria -ya devenida, por la ampliación de sus indagaciones, en teoría crítica- que la diseña como "tarea de afirmación" de una conciencia social, nacional, equitativa5. Esa ligadura nos señala que, sólo a partir del recorrido por el cruce de estas prácticas y de estos discursos, se puede vislumbrar un fragmento de ese mapa de la Argentina -la escritura literaria y teórica de Ford, su trabajo en Eudeba y Centro Editor, la redacción de Crisis y el periodismo cultural en la Opinión, "sus" clases en la carrera de Letras-. Desde ese tejido tomamos notas para leer estos apuntes.

Pensar el ´73. Leemos: la crítica una "tarea de afirmación". Aquí se define un modo de trabajo que refiere el valor dado a lo que se desea y por lo que se lucha. Repasamos las palabras dichas en la práctica pedagógica y ellas nos conducen a los sentidos otorgados a esa forma de leer y de analizar expuestos en el trabajo teórico, escrito en el libro o en la revista, previamente. La palabra didáctica, entonces, expone sus razones. Ese don de la crítica expande su capacidad no sólo para desbaratar la pretensión hegemónica de cierta cultura, de cierta literatura portadoras de sofisticados o sutiles procesos de exclusión y desigualdad -los procesos de la cultura reproductora del sistema elitista, de la apropiación, de la reificación, de la represión-, sino también, para afianzar la posibilidad de transformación y de puesta en crisis por aquellas formas culturales que a pesar de estar sometidas a la expropiación van formando, junto a otras luchas, una conciencia nacional, popular, solidaria7. La cultura "otra", los textos "otros", no inventariados por asépticas editoriales o dogmas enciclopédicos ingresa al campo del análisis a través de una lectura abierta e integradora. Junto a otras luchas.6

Allí está la apuesta sobre algo que se pensó y que aún se piensa con similares rastros o con afines giros pero que sigue los senderos de una misma evocación8. Antes dependencia, pobreza, culturas populares, proyectos nacionales, hoy globalización, exclusión social, transnacionalización, mundialización. Entre unos y otros, la cultura concebida en su sentido amplio, solidario, la producción cultural gestada por los más débiles -hoy resignificada como cultura de resistencia-, el problema de la nación, de la desigual modernidad latinoamericana. Entre unos y otros, el valor que una mirada crítica, teórica, apasionada da a estas señales, la constancia de una forma de explorar e inquirir objetos, zonas de la cultura adherida a la historia, a la realidad. 30 años después... un escrito en procuración... estipula su mundo de referencias, su modo de leer, de enseñar, de poner en cuestión, de escribir. Leemos: Vidas, pueblos perdidos, fragmentos casi anónimos de esa Argentina que se nos fue yendo de las manos o de las memorias. Pero que todavía podemos recuperar9. La urdimbre entre escritura y experiencia, teoría y práctica pedagógica, una luz sobre la memoria.

En aquella Universidad... de la tradición hacia el nuevo modo de pensar la cultura

No sé bien que es mío y qué es de los otros, o como diría Hegel, del espíritu de época.




Recuperar. 30 años después nos conduce a tomar aquello que se apropiaba de las miradas, de las búsquedas, de la reflexión y los deseos y que orientaba la práctica cultural, la enseñanza, un modo de vida donde todo parecía integrarse. Este libro... trae una memoria que perturba el encadenamiento de ciertas réplicas o la molicie con la que se suele ir al pasado. Este es su objeto que cobija la necesidad de aferrarnos para alterar aquello que dice que el pasado sólo es un cuaderno de notas que se extraviaron.

30 años después nos habla de la tradición educativa, de lecturas, de la comunidad que ayudó a conformar la mirada teórica del que enseña en este curso de Introducción a la literatura. Primero, lo que correspondía a la formación académica: la filología hispánica que preparó para ser atentos al lenguaje y a los efectos de sentido, la historia social que integró el cambio de la historia y de la sociedad10, el trabajo sobre la literatura argentina -aquella tradición iniciada con Ricardo Rojas- que precisó el trabajo con los documentos -la ficción, los informes, las proclamas, los ensayos, el periodismo-, amplío el archivo del ayer y del hoy y enseñó el trabajo bibliográfico, documentalista, la búsqueda de los indicios. Luego, la formación en las lecturas plurales de los ´60. El marxismo: Gramsci y la interrogación por las prácticas populares, Althusser, con cierta distancia por el dogmatismo, aunque se valora su forma de pensar la distorsión ideológica. La semiótica -Barthes- para observar las formas y funciones del lenguaje. El psicoanálisis que proveyó una mirada interpretativa para buscar el otro discurso más allá del discurso manifiesto. La incidencia de la industria cultural nacional de los ´40 que trae el gusto por los géneros menores -el folletín, la historieta, el melodrama-. El revisionismo histórico y con ello la necesidad de buscar e interpretar "otra" historia -la silenciada-.

Al mostrar con guiños esta tradición, Aníbal Ford expone los fundamentos que hacen al "presente" de su mirada y con ello, refiere esa capacidad de recurrir a diversas formaciones teóricas e integrarlas11. Como cuando se conforma un nuevo paradigma para leer, analizar, interpretar, acá se exhibe esa posibilidad de atender a todos los discursos sociales y se instituye un nuevo canon. Paradigma, canon. Kühn y Bloom. Palabras que acompañaron estudios literarios de manera fatigosa, pero... ¿cómo designar algo que realmente se inicia en el ´73 cuando se lleva al ámbito académico? Solo queremos destacar ese gesto: algo se inicia y se pone en movimiento. Luego será retomado y continuado, en los ´90, en este presente12. Bourdieu, Williams, Morin, guías de lectura del ´73 al ´88, ´95, 2003.

El sentido de tomar apuntes

Ahora pienso, simplemente: hay que comenzar de nuevo.



30 años después orienta una genealogía al indicar el origen de un proceso político y cultural que hizo a la Universidad de Buenos Aires y, de manera especial, a la carrera de Letras. Refiere así cómo se introducen, en un momento histórico determinado por la movilización política, la búsqueda de equidad, el afán contestatario, la integración latinoamericana, nuevas teorías, nuevas maneras de hacer crítica, nuevos textos. 30 años después diseña una práctica de lectura ejercida para iluminar sentidos, formas de interpretar, de acercarse a todo lo que significa. Allí está el valor de tomar estos apuntes.

Un texto en procuración, dijimos, en delegación, que busca las miradas del lector y que como "relato" -la narración cuyo objeto son las clases- hace, como nos dice Blanchot, que las decisiones, inevitablemente, permanezcan suspendidas. Aquí el relato "suspende" al marcar el punto donde comienza un lenguaje y una historia. Ese lenguaje, entonces se representa a sí mismo, en el pasado, en el atrás, al desandar otros pasados -aquellos que conforman su tradición discursiva y política-, pero también, se anuda al espacio de este presente en la medida que trae la reflexión sobre discurso y experiencia, literatura e historia, escritura y política.

Política, escritura. Leemos a Walsh escribiendo sobre Ford: Aníbal Ford hurgó en su historia, viejos documentos, colecciones de diarios extinguidos. Tal vez era lo mismo, una forma de extrañarse para poder volver... mezcla las voces de Moreno o Belgrano a las cotidianas voces del colectivo, el cuartel, el zoológico... el efecto es de una ironía devastadora ¿Qué se propone? Entrar en la realidad por ángulos no elegidos, ejercer una mirada crítica. Walsh lee Sumbosa y designa como "Una literatura de la incomodidad" su lectura, el hurgar en la historia de Ford, el ejercicio de la mirada crítica13.

Leemos a Ford escribiendo sobre Walsh: La reconstrucción de los hechos es también el análisis de éstos. A través de ello Walsh descubre las coyunturas objetivas de la realidad y supera las pautas culturales que las ocultan. El resultado es que de la invención, los arquetipos, las convenciones de lo policial se ha llegado a la crónica, la documentación, a la búsqueda de una forma de percepción inteligente y múltiple de la realidad... en la medida en que la literatura es algo que se hace en la historia y no fuera o sobre ella14. Algo que se hace en la historia: una lectura y una escritura "entre dos". Eso que se comparte, diseña cómo la "reconstrucción", que propende a la recuperación y a la conciencia de los hechos, de la historia, de la escritura -fragmentaria, irónica, desmontadora de géneros-, se desplaza en la pluralidad de discursos, del archivo, de los usos documentales de la narración en procura de una memoria común para reflexionar sobre la realidad argentina. Leemos: Frente a la cultura como saber constituido, frente a la cultura separada, frente a los contenidos imaginarios, se trata de identificar cultura y experiencia. De ahí la necesidad que señalamos de escribir "sólo" sobre algo que realmente haya ocurrido15.

Como la antigua paideia griega, 30 años después esclarece las variadas apropiaciones que es aconsejable ejercer: un arte para interpretar, una enseñanza, un campo de observación, una ética, una práctica social. Decir -de la palabra didáctica-, escribir -para que no se borroneen ni el tiempo, ni los rostros, ni los quehaceres- se aproximan, aquí, a su génesis y a su retoma, como cuando en su texto el escritor levanta allí su hogar y ampara un territorio16.

La literatura... abre su objeto

Hay hombres que buscan descifrar enigmas; descolocar a los otros; brulotear a los poderosos; reírse o disfrazarse ante la muerte.17



Decir (pedagógico) - Escribir (testimonio) dan los pasos por los objetos de la mirada y de los discursos para el profesor, para los alumnos. La literatura... ¿Qué se mira? ¿Cómo se mira? ¿Qué se dice? Decir-Escribir es entonces hacer teoría literaria y crítica, pero también, algo más. Entonces, va a ser en esa búsqueda que se suma, que 30 años después no sólo hace aparecer los textos, los problemas, lo que se abre a la interrogación, sino que también inscribe la otra orilla... el trabajo de la escritura literaria y su problema: el cruce, el diálogo entre literatura y experiencia. En este pertinaz hacer, la metáfora del viaje y del sujeto que realiza un viaje por cada lugar del mapa... un lugar en el tiempo, en la historia... aún el más desierto, cifran el punto en que escritura y teoría se vinculan. Camino del homo viator que se pregunta sobre el sentido de la experiencia, que reconstruye indicios, fragmentos de un espacio o de las vidas y que se interroga "¿cómo trasmitir?". Una poética del territorio... homo viator hace a la andadura de cada palabra literaria -Sumbosa, Oxidación, Ramos Generales-, de cada artículo escrito sobre Conti, Walsh, Manzi, de cada palabra dicha en el aula para los estudiantes. Homo viator escribe si todos esos fragmentos no eran otra cosa que preguntas precarias, dispersiones, hipótesis lanzadas al vacío, si no era mejor que todo convergiera hacia un punto ordenador y preciso 19.

Un punto preciso. 30 años después explica un nuevo modo de "hacer teoría" que incluye a la literatura en la cultura y en la política -introducir la problemática político-cultural porque la literatura forma parte de ella, porque la literatura reproduce en sí misma sus conflictos básicos-20. De allí que, en el contexto del desarrollo de literatura arquetípica y del análisis ritualizador del mito en la cultura, se relacione la crítica a esta propuesta, por volver atemporal y falsamente universalista los objetos literarios, con la necesidad de realizar un trabajo que dé cuenta, a partir de ese desplazamiento de la literatura a lo político-cultural, de un empalme interdisciplinario que coteje y entrecruce los problemas sociales, culturales, literarios. Esta apertura de problematización y de entrecruzamiento parece vincular la teoría de Ford con Benjamín. La imagen en el campo de la intuición alegórica, escribe Benjamín es fragmento, ruina; las alegorías son en el reino del pensamiento lo que las ruinas en el reino de las cosas21. Ejemplo de las bases estetizantes, nos dice Ford, conservadoras, irracionalistas con las que los intelectuales reaccionan ante la burguesía capitalista. Por esa razón, sus análisis de las investigaciones sobre el mito (Frazer, Jung, Lévy-Bruhl) y su influencia en ciertos escritores (Eliot, Joyce, Lawrence), cercioran la construcción de un "saber atemporal", enfrentado con la historia, en Borges, en Murena, en la revista Sur: Ellos sacralizaron su saber y sus códigos, impugnaron el proyecto distributivo, la "democratización cultural", aislados, recordando con nostalgia mítica la unidad originaria y edénica22. La minimización de la historia, esa literatura que impugna lo social, el elitismo. Walsh, en su lado opuesto, Murena. Con Walsh... Leemos: Sigo tecleando aunque su sombra esté ahí, a un costado. La escritura literaria, entonces, apresa las revueltas obreras de Manchester de 1912, aprisiona la plaza vacía de 1976, escande las rebeliones del hambre. Alguien sigue tecleando: Cuanto miro a mi alrededor me espanta 23. Homo viator, rastreador... los indicios de la desdicha.

Un punto ordenador. Al modo de trabajo, se le debe incorporar la libertad de los objetos para el análisis. Se presenta, entonces, una concepción ampliada de la literatura. Lo popular, lo masivo, lo marginal quiebran la hegemonía de lo culto restringido, lo elitista, lo oficial: lo que se trata aquí no es sólo de estudiar, investigar un fragmento privilegiado de una realidad dada, el fragmento "literatura seria" en este caso, sino toda esa realidad, toda la producción literaria. Reparamos Cuentos del Noroeste, Juan Carlos Dávalos, Fausto Burgos, Ángel María Vargas, Héctor Tizón. Leemos: Una literatura donde el peso recurrente de la derrota tiene su significado inserto en la historia concreta del país. Y una derrota frente a la cual sólo parecieran configurarse, como reacción y como crítica, la búsqueda de la identidad, las afirmaciones aisladas y precarias24. Una vez más, el territorio y una lectura que inserta su proyecto de "afirmación" al traer lo que ha sido marginado para enfrentar una derrota.


Esa tarea postula que de esta extensión de objetos emerge tanto el sentido "social" del trabajo que se hace como la necesidad de ampliar los objetivos de la carrera de Letras: esto redefine el objeto de estudio, amplía el campo de trabajo y, por lo tanto, redefine los objetivos de la carrera. La práctica pedagógica diseña una estrategia para que "Letras" se inserte en la sociedad como el eje literatura/ sociedad que se postula25. Una ética de trabajo se abre. En esta apertura todo se hace asible. ¿Cuál es su finalidad? La pregunta expande su respuesta. Dar prioridad a las necesidades sociales de una comunidad y promover una educación para la transformación. Una cuestión de compromiso, de responsabilidad que inscribe al que hace trabajo cultural.

Entonces se señala que la indagación, de esta teoría y de todo trabajo crítico, es la búsqueda del sentido y por los sentidos sociales. Focalizar la distorsión, hacerla palpable, desmontarla. Una tarea en la que resuena la manera de analizar de Barthes: tomar algo en serio, bautizarlo como signo, analizar entonces su significación. Pero en la que también están Gramsci, Anderson porque frente a la pregunta "¿Cuál es la fuerza que define el recorrido por el sentido?", 30 años después precisa: Una búsqueda concreta ante los problemas que hoy nos plantean los procesos culturales26.

Hoy. Alguien subraya. Hoy (1973) introduce en la universidad los estudios culturales. Los temas enunciados y trabajados en estos teóricos se retoman (1972, 1988, 1990, 2000): El rol de los procesos culturales en la formación de una conciencia social, las transformaciones culturales en la burguesía donde se cruzan diferentes líneas de investigación -la antropología, los análisis referentes a las relaciones entre infraestructura y superestructura y a los procesos ideológicos, las investigaciones en torno a las líneas nacionales y populares de nuestra cultura-. Recorremos el análisis sobre el periodismo norteamericano en la década del ´20 y del ´40 y la narrativa que recurre a la historia. Leemos, 1972: El periodismo llega al dominio y control de la opinión mundial, es decir a su madurez como producto del capitalismo monopólico e imperialista, surgen la radio y la televisión... pronto se hace sentir un nuevo proceso de concentración en torno a los diversos tipos de información... Mailer, a medida que se polariza políticamente abandona la ficción. Su literatura de pronto se transforma en autobiografía, crónica, reportaje27. Leemos, 1999: La información mundializada, una supuesta mirada desterritorializada, lo básico es comenzar a razonar el crecimiento de diversas formas de agenda global que se cruzan o interfieren con las agendas nacionales o regionales poniendo en pugna clasificaciones, jerarquizaciones28.

1973 abre un nuevo concepto de cultura. La redefinición proviene de la antropología que sugiere las zonas que interesan a un estudio inclusivo de los procesos socio-culturales: la relación entre clases populares e industria cultural, el sincretismo cultural, los cambios técnicos y las nuevas percepciones del espacio social, la cultura de trabajo que conlleva el conflicto entre lo tradicional y la modernidad, la memoria cultural, la producción, circulación y consumo de bienes culturales.

Esta concepción ampliada de la cultura y los nuevos horizontes del sentido se muestran a partir del análisis de textos que conforman ese archivo "integrador", misceláneo de voces populares, territorializadas, sugerentes. Un ejemplo, F.O.R.J.A y el problema universitario, guía no sólo la reflexión sobre saber y política, el rol de una carrera, la preparación de sus egresados sino que precisa cómo lo dicho por el archivo "popular" aún encomienda su misión. 30 años después registra: un problema de dependencia cultural, de formación técnica y burocratizada en la universidad, de éxodo que impide una imagen totalizadora y comprensiva de la realidad y propone una neutralización de la política cultural29. Decir-escribir. Leemos: Manzi le cuenta a Ford lo que le dijo Irigoyen frente al vacío de la Universidad de los 30`: Yo soñé que la universidad habría de ser la cuna del alma argentina... He visto que lo que nos llega no toma nuestra forma y que corremos el riesgo de esclavizarnos con modelos ajenos, que no habrán de servir para profundizar nuestro destino. Leemos a Ford escribiendo sobre Manzi: El pescante señala con claridad el intento de reflejar el Buenos Aires que desaparece... aquella del cochero gringo cuyo drama es trazado en Mateo, de Armando Discépolo. Por otro lado el aura que el cochero porteño, como el carrero, tiene de hombre que escapa a las pautas de la alienación cotidiana... Una retoma: la universidad, la "forja" de una ideología nacional y popular: no la Argentina que se iba sino la que comenzaba a nacer y vislumbrarse en medio de la década infame30.

Literatura y experiencia

Nunca pude diferenciar con claridad la literatura de otros quehaceres políticos cotidianos o científicos



Centramos lo citado previamente -"la década infame que empezaba a vislumbrarse"- y de allí leemos, en la novela, en el cuento: La plaza de mayo bajo la niebla cenicienta que lo cubre todo, sigue lloviendo ceniza sobre todo el país -11 de abril de 1932-. Estamos ubicados en una novela, Ramos generales, publicada en 1986 pero escrita en los ´70, desde donde se comprende lo dicho en el epígrafe, esa dificultad de diferenciar quehaceres literarios, políticos, científicos. Un país cubierto por cenizas y una página literaria traen la dictadura del ´30, del ´76. Una práctica multiplicada -el hecho, el signo, el referente- y un espacio donde el sentido adviene, se presentan integrados, sutilmente unidos. Ese trenzado no sólo atrae lo que cuesta separar -la escritura literaria, teórica, pedagógica y, frente a ellas, sus prácticas y sus formas de decir- sino que hace, fundamentalmente, un ensortijado con la experiencia. No me quedaba otra solución, nos dijo Barthes, que la de re-escribirme, añadir a los libros, los temas, los recuerdos, los textos, otra enunciación, sin llegar a saber nunca si es de mi pasado o de mi presente de lo que hablo31. Como quien roza a otro, apenas, retazos cocidos de la experiencia.

La ficción precisa el recorrido por lo que se piensa o se anhela, como el símbolo del viaje que reúne las huellas de lo vivido y lo leído. Navegar un río, rastrear un camino, explorar el territorio, recorrer las formas culturales de los pueblos, vivenciar para luego transmitir sus carencias o hermanar afectos. Todo se cifra en esa "pulsión exploradora" que busca apresar con la mano, con la palabra, el sentido a través de ese mapa cobijador de imágenes, fragmentos, canciones, fotos, paisajes. No hay no lugares, escribe Viator, yo me fijo, me fijo en el mapa y comienzan a suceder cosas32. El goce de la escritura: una mirada y un comienzo.

Por esa razón es la experiencia la que acarrea y desbarata la historia y el presente como en Sumbosa, como en "Mi vieja seguía sacando cosas del bolso" en tanto elaboran los rasgos de una sociedad desintegrada por la dictadura. La experiencia, devenida en un don preciado, forja una literatura no sólo en pugna contra la escasez de testimonios, sino también en busca de los comportamientos, actitudes, carencias de las clases populares y en vínculo con los documentos o lo vivido para conformar un memorial de agravios con el cual contrarrestar el estupor y el silencio. A veces uno piensa el país como Pedro Páramo. Observa las sombras de los muertos transitando por la calle, por los caminos. Las historias.33 La experiencia, entonces, instituye la genealogía del discurso, desmonta los sistemas de exclusión, aprehende la afirmación: Nos acechan, dice el Payador, acechan nuestro territorio, nuestros recursos, nuestra historia, nuestros proyectos... hace muchos años34. Allí está su sentido, en ese combate contra el acecho de desmemorias, de muertes, de vacíos, como en aquella imagen fijada al pie de Sierra de la ventana donde aparecía junto al viejo auloda Haroldo35, como un duelo que marca36.


Una teoría del discurso

Como en los manuales de supervivencia, en la crisis hay que leer más signos que en una etapa normal. Y no, por cierto, de manera directa, sino siguiendo el laberinto de desplazamientos, bricolages, reciclamientos, hibridismos, y también innovando, generándolos.37



30 años después, inmiscuye la tarea pedagógica con la puesta en palabra de otras teorías que se piensan y se trabajan. Así, ubica una comunidad a partir de sus referencias -lo que piensan y quieren ese profesor y esos alumnos- formuladas a través de ciertas palabras claves -"cultura", "autonomía", "necesidades sociales", "inserción laboral", "cultura de la pobreza", "industria cultural", "ideología"-. Entre esas referencias, una, resuena, en especial: "discurso". Los sentidos sobre "discurso" se expanden. El discurso como producción social del sentido, el discurso y su función para el control social. Se postula que el lenguaje no es neutro. Se recomienda trabajar sobre el texto en extenso o sobre grandes extensiones de textos -las masas de enunciados que representan la cultura de un grupo, de una época-. Se rechaza el trabajo sobre la oración, sobre la frase aislada. 30 años después formula una teoría del discurso que inscribe otra tradición -Pêcheux, Verón-38. Entonces, el discurso se vincula con la historia, con ese archivo plural que insistentemente se construye como el espacio de trabajo.

Leemos, un documento que se centra en la teoría del discurso pero también en la antropología a través de la cual se piensa la cultura y la historia que se quiere recuperar -las identidades del país urbano, posinmigratorio y obrero-. Informe sobre el estado de las clases obreras en el interior de la República (1904) de Juan Bialet Massé desarrolla el análisis sobre lo social y lo económico, la inmigración y la táctica de oficialización de la literatura argentina. En un curso de Introducción a la literatura, se trae un discurso que no es literario para abrir interpretaciones, romper esquemas, contrastar, corroborar, poner de cabeza una historia oficial y traer la otra historia39. La teoría del discurso y ese ejemplo del archivo -una discursividad que se concibe sin fronteras- corroboran lo que se escribe en 30 años después: Cada cosa no significa en el vacío, cada cosa significa en un contexto dado.


Una antiretórica, una desmitificación

Ya no hay manuales ni doctrina, pero sí posibilidades de intentar comprender nuestra sociedad y nuestra cultura.



Espacio del saber, la comunidad profesor-alumnos busca destruir la evidencia, lo inarticulado, lo depuesto para expandir nuevas maneras de pensar la literatura, la historia, las prácticas culturales. A las "vulgatas", esta comunidad le opone las palabras que son construcción y no sólo expresión. Entonces, se desmontan dicotomías -civilización/ barbarie-, se tensiona la relación literatura/ sociedad, se des-institucionalizan retóricas. Se traen a la universidad la industria cultural que emerge con Caras y Caretas, con Discépolo, se analiza la situación política del interior del país a través de la mirada escindida de Joaquín V. González y su contraposición en las proclamas de Peñaloza o Varela, se interpreta la cultura urbana, los géneros híbridos, la heteroglosia ¿Cuál es el método? Integrar aportes, lecturas, textos para dilucidar la complejidad de un hecho40.

Para desmontar estereotipos y advertir la complejidad de un hecho, se recurre a cierta retórica que estipuló un tipo de lenguaje para crear una imagen de lo que se concibe como sociedad correcta. Otro ejemplo: "Torito" de Cortázar y el cuestionamiento que le hace la crítica oficial académica. En 30 años después el centro está en el lenguaje, ese lenguaje popular que asume Cortázar y que es rechazado por la crítica culta, para mostrar como coinciden ideología y retórica dominante y cómo la estructuración del mensaje de "Torito", articulado sobre la segunda persona ("Qué le vas a hacer, ñato, cuando estás abajo todos te fajan. Todos che, hasta el más maula. Te sacuden contra las sogas"), tarda en ingresar, o es reprimido, cuando quiere darse en la literatura culta, que se supone es la gran creadora, la gran transformadora del lenguaje41. Lo popular, que reproduce el lenguaje cotidiano, se anticipa a la literatura culta. Los criterios, entonces, para comprender los fenómenos populares deben ser otros y propios para no terminar falseando la realidad.


Notas... Señales de una navegación

Uno no pierde la "pulsión exploradora", la capacidad de invención.



30 años después extiende dominios de discursos, de sentidos para comprender e interpretar, cuerpos de lecturas y correspondencias que precisan su definición en relación con una sociedad, un tiempo, con un sujeto que continúa interrogando cómo se fue construyendo el mapa de su país, de su cultura. Con esto expone un gesto múltiple y plural. Por un lado muestra un modo de hacer -teoría, análisis cultural, crítica literaria- que advierte su vínculo con este presente al anticipar lo que vendrá en el campo intelectual argentino -historia de la lectura, historia oral, análisis del discurso, historia cultural, historia de la vida cotidiana, sociología del trabajo, del territorio-. Por otro, al reactualizar el ´73 no trae simplemente una historia para la rememoración, aunque ayude a comprender aquel momento en que política, cultura, literatura se entrelazaban afanosa y utópicamente, sino que muestra la continuidad de problemas, de búsquedas, de lo que es necesario analizar -hoy como ayer-: la presencia de la industria cultural como reforzadora de la conciencia y homogeneización de las clases populares, el análisis de zonas culturales realmente conflictivas: medios, educación, ideología, comunicación, la puesta en acción lo latinoamericano42.

La literatura y su introducción han servido de guía y el libro que ha derivado de ellas se conforma en ese espacio donde los textos y lo vivido no sólo son totalmente recobrados, sino que también se actualizan y se hacen presentes al indicar lo que aún se busca, lo que hoy tiene sentido, lo que proyecta. Así 30 años después se hace historia de una escritura -la de un profesor que recobra para sus estudiantes y para los lectores lo que la palabra dicha y no fijada por la grafía puede olvidar-. Se aúna en una historia de la escritura que da cuenta de todo tipo de documentos, escritos, cuando, allá en los ´70, incluir esta diversidad de textos y sujetos desplazados se relacionaba con una nueva forma de interpretar la cultura. Se erige en una historia cultural que contribuye a comprender una comunidad y con ello, impide una política del olvido. 30 años después..., como nos dice Tizón, palabras donde nuestro pasado perdura. Pero también ayudamemoria que cerciora la continuidad, el movimiento que se ha iniciado en el ´73 y no cesa, por el contrario, se extiende. 30 años después... ayudamemoria, nos habla del hoy, de la retoma y la reformulación que es este presente. Pulsión exploradora.




1. Ford, Aníbal (2004) 30 años después. 1973: las clases de Introducción a la Literatura y otros textos de la época. Política, comunicación y cultura. La Plata: Facultad de Periodismo y Comunicación Social-Universidad de la Plata.

2. El epígrafe, la puesta en relieve de una cita, esclarece, comenta, justifica para el destinatario, el significado del título y también de lo que se dice. Los epígrafes son de Aníbal Ford, de su libro, Navegaciones. Comunicación, cultura y crisis, Buenos Aires, Amorrortu editores, 1994. Siempre están en itálicas.

3. Una pregunta ilumina la escritura de Ford. En Mi país: historias y caminos, él escribe "¿Quién se detiene en cómo se fue construyendo el mapa del país?". A esta frase la leemos como una cifra, una topología que incluye la manera en que Ford se apropia de los objetos que hacen a su teoría, su práctica cultural, su trabajo, su escritura literaria.

4. Ford, A (1999) La marca de la bestia. Identificación, desigualdades e infoentretenimiento en la sociedad contemporánea. Buenos Aires: Grupo Editorial Norma.

5. Frente a este trabajo de Aníbal Ford, al que leemos en el tejido de experiencias y discursos realizado por otros pensadores latinoamericanos -Néstor García Canclini, Renato Ortiz, Carlos Monisvais, Aníbal Quijano, Eduardo Romano, Carlos Altamirano, Beatriz Sarlo- nos adherimos a esa necesidad de mapear lo producido, fundamentalmente, el cruce entre cultura, política y sociedad en Argentina, constante que deviene desde el siglo XIX. Ese analizar la crisis y pensar soluciones. Considero que ese mapeo tal vez venga a responder lo que Aníbal Ford indaga en un texto de Navegaciones. "En relación con esto -nos dice- subyace una pregunta sobre qué puede ser llamado "estudios culturales" en América Latina y cuál es su status institucional, su relación con la política y con aquello que podemos denominar el campo intelectual, pero en un sentido muy diferente del de Bourdieu, y con los nuevos conjuntos transdisciplinarios que nos demanda la crisis".

6. En el primer trimestre de 1974 Aníbal Ford tuvo a su cargo la materia "Teoría de la Literatura". Entendemos que fue la primera "teoría" que se dictó en la carrera de Letras.

7. La función de la crítica literaria, ampliada hacia lo político-cultural, es el tema que Aníbal Ford desarrolla en dos encuestas realizadas por la revista Latinoamericana, coordinada por Jorge Lafforgue (Lafforgue, Jorge, "Literatura y crítica: una encrucijada, una encuesta", en Latinoamericana, Nº 2, Buenos Aires, junio de 1973) y por la revista Los libros. En su respuesta a Latinoamericana, Ford fundamenta los principios de una línea teórica autónoma, donde lo nacional sólo se articula con los aportes provenientes del campo intelectual europeo a partir de un proceso de reformulación crítica: "No serán los códigos de la cultura burguesa ni los análisis hechos sobre otras realidades los que indicarán el camino para valorar los procesos culturales que influyeron efectivamente, a veces a partir de precarias contraideologías, en la formación de una cultura que puede ser explorada en fenómenos diversos, que van de la producción de los marginados a los pensadores nacionalistas y revisionistas, de las lecturas de los medios de comunicación que hace el proletariado industrial a las manifestaciones populares, de los payadores anarquistas y radicales a los ídolos de la etapa peronista, del proteccionismo cultural a la producción de los intelectuales marginados o insertos en la industria cultural, la vida cotidiana y las organizaciones de barrio al carbón y la tiza, del periodismo obrero al periodismo de denuncia, del cine populista al cine de liberación, y en tantos otros fenómenos en los cuales se fue y se va articulando, muchas veces de manera precaria y contradictoria, una respuesta ante la cultura dominante, directa o indirectamente unida a las luchas populares (Ford, 1973). En Los libros plantea una doble matriz teórica para el desarrollo de la teoría-crítica. Por un lado, la necesidad de articular los proyectos político-culturales en la "manera de leer" la literatura, por otro, la interpretación de los sentidos sociales a partir de específicas condiciones históricas y de las apropiaciones socio-culturales de los receptores "que determinan el mensaje en múltiples planos e influyen en los procesos de cambio que se producen en el sistema de la literatura" (Ford, 1972)

8. En este libro Aníbal Ford afirma. "Yo creo que lo que planteábamos hace treinta años tiene mucho que ver con la cruda realidad que estamos viviendo ahora. Que en los 60 y 70 se visualizó la aldea cruel de nuestros días (Ford, 2004 23)

9. Ford, Aníbal, "Los hombres, el agua y el desierto". En Clarín, Revista cultural Ñ, Nº 14, 27-12-2003

10. Ford recuerda a sus maestros. Raúl Augusto Cortázar, bibliotecario, documentalista, creador de la carrera de Folklore, Jaime Rest, que introduce de los estudios culturales en la Argentina (Ford, 1994: 19). Rest escribe sobre Sumbosa una carta y con ello continúa la antigua relación maestro- estudiante.

11. "Leíamos y discutíamos todo. El marxismo, el estructuralismo, la semiótica, los italianos, el formalismo ruso, los antropólogos, la filosofía analítica… pero también el movimiento obrero, la historia social, los revisionistas… Nuestra defensa de cierta industria cultural no viene del populismo sino de lo que habíamos descubierto estudiando géneros y autores marginados o no canonizados por la cultura oficial de la derecha y en parte también de la izquierda. Esta salida del canon, que además yo propongo en este curso, es para mi el movimiento teórico más fuerte y es el que algunos van a comprara con los estudios culturales en Inglaterra" (Ford 2004: 21)

12. Sería importante poner en diálogo todas las clases de aquel momento. Pienso en David Viñas, Nicolás Rosa, Luis Prieto, Noé Jitrik, Ramón Alcalde. Imagino esto como un desbaratar "lugares que se piensan vacíos" y "lugares comunes". Esos estereotipos que opacan la memoria. Una historia de la teoría, de la crítica, del discurso pedagógico en el ´73.

13. Walsh, Rodolfo, "Una literatura de la incomodidad. Sumbosa por Aníbal Ford", Primera Plana, Año 6, Nº 260, Buenos Aires, 1967.

14. Una referencia y una nota. La referencia: Ford, Aníbal, "Walsh: la reconstrucción de los hechos". Publicado en Nueva Novela latinoamericana 2. Compilación de Jorge Lafforgue, Buenos Aires, Piados, 1972 y en Desde la orilla. Ensayos sobre identidad, cultura y territorio, Buenos Aires, Puntosur, 1987. La nota: Leo el tema de tapa de Ñ que es una entrevista a David Viñas. El título de la tapa Viñas de ira (el nombre de una película, luego hablaré con Aníbal si es o no una metáfora) se relaciona en contigüidad con el título de la entrevista (una frase de Viñas): "Si me apuran, digo que Walsh es mejor que Borges". Viñas habla de dos cuentos de Walsh "Nota al pie" y "Esa mujer", contrapone el primer cuento con "El Aleph", afirma que Walsh tiene un ademán de reconocimiento hacia los personajes mediocres que se contrapone a la burla de Borges. Repaso un texto de Aníbal en que dice que "Esa mujer" es el mejor cuento de la narrativa argentina y un comentario que me hizo: "Hoy muchos no saben que "Esa mujer" es Eva Perón, falta conocimiento histórico, de la realidad, de los que nos ocurrió". Pienso en la tradición de las polémicas literarias -Antiguos y modernos, por ejemplo-. Ahora ¿qué ocurre cuando son ellos, los que nos enseñaron, los que inician la batalla de ideas? Indudablemente allí está, hoy como ayer (Contorno, Crisis) por donde navegar.

15. Ford, Aníbal, "Literatura, crónica y periodismo". Capítulo Universal, Centro Editor de América Latina, serie Literatura contemporánea, Nº 39 y en Aníbal Ford, Jorge Rivera y Eduardo Romano, Medios de comunicación y cultura popular, Buenos Aires, Legasa, 1985 (varias ediciones posteriores).

16. Escribió Adorno en Mínima Moralia "En su texto, el escritor levanta su hogar", se refería a su experiencia de exiliado para quien el escribir, al no tener patria, se transforma en un lugar donde vivir. Solo pienso en la primera parte de lo que Adorno dice para acercarme a la escritura de Ford que "trae" y "acarrea" documentos, libros, historias de un hogar personal y social -los mapas de nuestro país-. En él hay un hogar de escritura pero fundamentalmente, de territorio -opuesto a lo que vivió Adorno-. En Crisis, en Desde la Orilla de la Ciencia, designa "cultura de territorio" a sus trabajos, relatos, análisis sobre la desertización, la cuestión del agua, la geografía olvidada de nuestro país. Doy un solo ejemplo, "Cochengo Miranda, de Prelorán. Un estreno en el desierto" donde narra el estreno del documental realizado por Prelorán, en el puesto El Boitano, Provincia de La Pampa. Cochengo, el puestero que lucha por el agua, dice: "Uno se encuentra ofendido de parte del gobierno, de las autoridades, porque entonces quiere decir que uno no es hijo de la patria que pisa, que uno habita. Entonces ¿qué somos nosotros sobre la tierra?". Ford escribe: "Este proyecto atacado diariamente por su respeto por las clases populares y por reconocer en la cultura de ellas -por su impronta solidaria, su concepción global y humanitaria, su profundo sentido crítico, su integración en la vida cotidiana, su carácter de vivida y no de leída- las matrices de una verdadera cultura nacional". Volvemos, el hogar de la escritura es el hogar de un territorio.

17. "Ese hombre", Ford escribe sobre Walsh: Navegaciones.

18. Ford, Aníbal, Oxidación, Grupo editorial Norma, Buenos Aires, 2003.

19. Ford, Aníbal, Ramos generales, Catálogos editora, Buenos Aires, 1986.

20. Teórico Nº 6.

21. Benjamin, Walter, El origen del drama barroco alemán, Madrid, Taurus, 1990.

22. Ford, Aníbal, "Mito y literatura" (Ford, 1985). Publicado originalmente como "Las concepciones del mito" en Aníbal Ford y Eduardo Romano, Literatura y mito, Capitulo Universal, Centro Editor, Buenos Aires, 1971. La nota sobre Murena, "F.G. Un bárbaro entre la belleza" se publicó en La Opinión, 3 de noviembre de 1972.

23. Ford, Aníbal, "El hilito inglés" (1976).

24. Ford, Aníbal, Cuentos del noroeste, Centro Editor, Historia popular Nº 99, 1972. Luego publicado en Desde la orilla de la ciencia.

25. En 1987 Jorge Rivera realiza una evaluación sobre la carrera de Letras -su historia previa al 73-. Esta crítica coincide con la propuesta de trabajo que Aníbal Ford realiza en su cátedra con la finalidad de transformar la orientación de la carrera: "a) En la Argentina las carreras de Letras privilegian un recorte convencional de las "grandes obras" que conformarían por derecho casi natural, el campo de la literatura, b) dentro de ese campo las condiciones de producción, de circulación y consumo, no son temas de competencia académica; c) ciertos textos son considerados "no literarios" y excluidos de oficio de los programas corrientes (en esta categoría chandala están comprendidas, naturalmente, la totalidad de las denominadas "literaturas marginales", las formas "no escritas" y múltiples expresiones de las "culturales populares"), d) las bibliografías recomendadas (además de ser excesivamente eclécticas y no jerarquizadoras) prácticamente impiden, por su misma heterogeneidad, la necesaria discriminación entre lo accesorio y los textos auténticamente modernizadores y científicos". Rivera, Jorge, La investigación en comunicación social en la Argentina, Buenos Aires, Puntosur Editores, 1987: 66.

26. Teórico Nº 1 y una nota: en algunos casos se ha planteado con respecto a los ´70 la urgencia por la elección, Barthes o Gramsci por ejemplo. Y esto, 30 años después, socava en distorsión aquel momento. Como cada distorsión necesita su "contraprueba": estos apuntes indican que Gramsci y Barthes iban de la mano.

27. Ford, Aníbal, "Literatura, crónica, periodismo": 239 y 246.

28. Ford 1999: 85.

29. Teórico Nº 5.

30. Ford, Aníbal, "Homero Manzi en el umbral de F.O.R.J.A" (1985). Publicado en Homero Manzi, Buenos Aires, Centro Editor, 1971. "Manzi en el sótano de F.O.R.J.A", en Crisis, noviembre de 1973.

31. "Para comenzar, he aquí algunas imágenes" escribe Roland Barthes. Solo algunas, decimos nosotros, de ese dispositivo de historia, literatura, política, experiencia que son Sumbosa, Ramos Generales, Los diferentes ruidos del agua, Oxidación.

32. Ford, 2003: 17.

33. Ford, Aníbal, "Mi país: historia y caminos".

34. Ford, 1986: 50.

35. Ford, 1986: 13.

36. "Dejar que siguiera navegando, vivo, en ese río tan opaco e indescifrable como el país que le dio origen. Y nombre". Ford escribe sobre Conti.

37. En "Conexiones" Ford desarrolla el cruce entre un modelo para la lectura y el análisis de los hechos, los procesos, los discursos -la lectura de indicios para interpretar los sentidos-, el análisis político-cultural sobre la cultura del trabajo-una puesta en jaque del neoliberalismo a partir del relevamiento del primer informe del trabajo en nuestro país, el "Informe" Bialet Massé (1904), y su interpretación del paradigma indicial para analizar las transformaciones culturales. Esta manera de trabajar los discursos y los hechos se va conformando antes de 1973. Lo que queremos destacar, además, es que en "Conexiones" una figura, el rastreador, analizado en Sarmiento, en Ebelot, no sólo se relaciona con la teoría -Ginzburg, Pierce-, con la literatura -Holmes, Voltaire-, con el origen de la criminología y el disciplinamiento de los cuerpos, sino con un modo de leer las huellas de lo social y de la historia -Walsh, Conti, Verón, Ford-.

38. Teóricos Nº 11 y 12.

39. En el número 37 de Crisis, en mayo de 1976, se publica "El Informe Bialet Massé y el nacimiento de una antropología nacional". Simplemente, una traza en un múltiple juego de señales, que integra el trabajo editorial, la práctica cultural y la tarea pedagógica de Aníbal Ford.

40. Teórico Nº 6.

41. Teórico Nº 5.

42. Teórico Nº 1 y una nota. Al releer esta frase de Aníbal Ford pienso en Renato Ortiz, en su forma de analizar la producción cultural de los sectores populares (hoy frente a la mundialización) y en la coincidencia entre ambas lecturas. Además, la importancia de integrar la dimensión histórica, en el ´73 como en el 98 cuando Renato Ortiz publica Otros territorios. Ensayos sobre el mundo contemporáneo. 1998, Universidad Nacional de Quilmes.



Gracia Vázquez es Doctora en Letras de la Universidad de Buenos Aires. Profesora de Lingüística Interdisciplinaria, Sociología del Lenguaje y de la Maestría en Análisis del Discurso. Ha dictado seminarios en diversos países y se ha especializado en análisis del discurso latinoamericanista y en ideologías lingüísticas. Su último libro es Revolución y discurso: la integración hispanoamericana (1809.1825) (2006). Últimos artículos: “Cuerpos y tonos discursivos: un portavoz del hispanoamericanismo del siglo XIX (Bernardo Monteagudo)” (2007), “La lengua española ¿herencia cultural o proyecto político-económico? (2008).

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