Por Graciana Vázquez Villanueva
Acordamos con el director de Alambre que continuaría la columna "Los constructores de herramientas". El objeto era proseguir la búsqueda sobre ciertas nociones que, esta vez, vincularan la práctica de la escritura con el análisis de los discursos. Una caja dos, segunda con respeto a la primera en la cronología de mi trabajo en la revista, un antes y un después. Sin embargo, no ha sido así en el mapa de los sucesos. La caja de herramientas 1 y la caja de herramientas 2 emergieron en la simultaneidad, en la coincidencia de exploraciones. En el seminario de los martes que realizamos con el equipo, los problemas de método -discursos, enacción, índice, abducción- tejieron una intersección con las prácticas de la escritura y, de manera más específica, las indagaciones se fueron focalizando en la relación entre escritura-conocimiento. Resolví apelar entonces, como ahora, a unos pocos textos. Nuevamente: Barthes, Verón, Ford. No quería, y no quiero en este momento, detenerme en el discurso académico, campo abordado desde múltiples perspectivas por la lingüística textual y el análisis del discurso. Simplemente quería indagar aquellas huellas discursivas que en los textos de Barthes, Verón, Ford iluminan la relación entre método y escritura. Apelé a mis notas elaboradas para el seminario, ellas son fragmentos que confirmaron lo que se ha dicho tantas veces: privilegiar la escritura es, de algún modo, la mejor manera de pensar (Marty: 13)
Cuánto cuesta comenzar
-> Jueves 26 1998. ¿Quién sabe? Introducción descartada después. Conviene que lo diga francamente desde un comienzo: me llevó más de un año escribir estas páginas o, mejor dicho, entre el proyecto de este artículo y el comienzo de su escritura transcurrió más o menos un año… El único modo que encontré de comenzar ha sido decir cuanto me ha costado comenzar (Verón 1999: 13)
-> Verón narra, en esa 1° persona que nos remite a lo autobiográfico, la dificultad de su escritura, de todo inicio de palabra, cuando la revista Communications lo invita a participar en el número de homenaje a Roland Barthes. Enfrentado al compromiso social -una ubicación que no ha sido producto de una elección- Verón reflexiona sobre la escritura como un acto de decisión que implica asumir una posición y una práctica. La escritura, pareciera decir Verón, se erige como el pasaje de su posición frente al mundo a un acto en el mundo.
-> 2002. El personaje de Oxidación de Ford -Viator- coloca sobre la foto satelitaria el bloc que tiene a su costado y anota: Averiguar por qué… se abandonan las explotaciones, quedan escombros, esqueletos, fragmentos… Había escrito en el bloc: Está bien, no se sabe hasta donde son necesarias las precisiones (Ford 2003: 12-13). Viator lee lo que escribe y, luego, vuelve a escribir. Se vislumbra aquí el segundo pasaje de la escritura. Una transposición. Si el primer tránsito fue el deslizamiento de una ubicación a una acción del sujeto, el segundo nos remite al proceso de producción del sentido: producir-reconocer-producir… escribir-leer(se)-volver a escribir. Por eso Verón escribe en su texto: Cada vez que paso del reconocimiento a la producción (de la lectura de mi propio texto a la escritura), es decir, cuando inicio un nuevo posicionamiento enunciativo, aquel que yo era se vuelve otro (Verón 1999: 17)
-> Volverse otro = un juego de posiciones: el analista que dice "me costó" y el personaje Viator que escribe, la mediación entre el pensar y el tomar nota, la travesía entre el reconocimiento (leer-se como si fuera otro) y la producción, simplemente, el deslizamiento de posiciones enunciativas. La enunciación: el acto individual de apropiación de la lengua introduce al que habla en su habla (Benveniste 1983: 85)
-> Bosquejamos un breve resumen sobre las primeras dificultades que rodean al acto de escribir: la decisión, en otros términos, la resolución que se toma -> la certeza por descubrir, reconocer, producir sentidos -> la ubicación del sujeto que se encarna en su habla. Y, luego, leerse como si se fuera otro.
Pensar-escribir
-> En coincidencia con el comienzo de palabra se presenta el objeto (discurso, texto, imagen) para el análisis. Releemos -Roland Barthes por Roland Barthes, la edición de junio de 1978-: Y cuando hace una disertación "sobre" el Texto (para una enciclopedia), sin renegar de ella… es una tarea de conocimiento, no de escritura (81) -> Barthes formula una aserción: el trabajo que refiere una búsqueda "conocer", asir, prender(se) a un objeto. Sin embargo, define un faena: el oficio de escribir -> Entonces: pensar-escribir = un método/ una práctica
-> Método de análisis (El pensar, el conocer): 1) entrada en obra, 2) precio que hay que pagar por la obra -> certeza de que la terminará y de que será importante… reunir materiales (observaciones, experiencias) = vida mundana, luego encerrarse para componerlos: mito artesanal y agrícola -> colecta -> inmanencia (de la elaboración) -> trascendencia del resultado (Barthes 2004: 200) = La intimidad y el alcance de lo que componemos -> El efecto de sentido de nuestra producción.
-> La metáfora de la colecta (focalizamos el placer de lectura): El analista realizando un trabajo artesanal y agrícola -> Volvemos a leer una frase de Ford: El rol de la metáfora en la invención y la hipótesis es fuerte. Las metáforas nos permiten conjeturar y generar leyes y explicaciones y también diseñar el itinerario de nuestras preguntas (Ford 1984: 44) = Nuestro conocimiento se formula en metáforas: conocer = sembrar y luego cosechar.
-> Una práctica (La escritura): Desde hace cien años, toda escritura es un ejercicio de domesticación o de repulsión frente a esa Forma-Objeto que el escritor encuentra fatalmente en su camino, que necesita mirar, afrontar, asumir y que nunca puede destruir sin destruirse a si mismo como escritor. La Forma se suspende frente a la mirada como un objeto, hágase lo que se haga es un escándalo; espléndida, aparece pasada de moda; anárquica, es asocial; particular en relación con el tiempo o con los hombres, de cualquier modo es soledad (Barthes 1976: 13-14)
-> Indagamos el esfuerzo que conlleva todo acto de escritura. La escritura no es solo una decisión y una posición. La escritura, frente al objeto que se mira, se despliega como una apropiación y una domesticación = Ford y Verón reflexionan sobre estas cualidades cuando debaten sobre la instancia que consuma discurso y experiencia.
-> Verón considera que la subjetividad, la vida personal, es la narración que cada uno ha construido, siguiendo a Peirce, a través del orden simbólico, indicial e icónico: los tres registros, no uno solo -> Ford, cuando da lugar al proyecto de escritura que lo habita, se interroga: ¿Qué diferencia hay entre el hundir las botas en los turbales que cubren las empinadas montañas de la Isla de los Estados, ultimo fragmento de los Andes, y relatar esa experiencia? ¿Sólo la retórica, el "verosímil" del "yo estuve allí" de Clifford Geertz? A veces las distinciones o los hermanajes entre experiencia y discurso o entre diversos tipos de discurso no son tan claros como quisiéramos.
-> Sin embargo, esa instancia de tomar lo propio (¿el objeto que se mira? - el moi/je de una subjetividad que ya es otra en la red producir-reconocer-producir) que ejerce todo acto de escritura, esa tarea de absorción y penetración apela al otro: la escritura es una forma sonora que espera un auditor y que suscita otra enunciación a cambio (Benveniste 1983: 84) = Entonces: se espera el reconocimiento.
-> La escritura no es solo apropiación también se vuelve un acto fraterno, solidario = 1) Se piensa a partir de una palabra, un indicio, una señal = Lo que puedo reconocer y que por eso mismo son señales de mi espacio (Barthes 2005: 131) -> 2) El deseo de ser escuchado, leído. Un "hermanaje" entre discurso y experiencia pero también "entre dos" -> 3) El sentido que provoca nuestra escritura: un efecto el saber. Allí está la red interdiscursiva de cada ciencia… el conocimiento no es otra cosa que ese espacio de reenvíos (de lecturas)… es el poder del discurso "retomado" que se realiza en el discurso "retomante" bajo la forma de saber (Verón 1999: 35)
Enunciación
-> En cuanto se comienza con la tarea, en cuanto uno cautiva un objeto, tiene que hacerse de un espacio en el mundo de los signos y de las palabras ? Tal vez decir moi/je. Un gesto temerario pero que debe evitar la arrogancia -> Primera posibilidad, en el discurso de la ciencia o de la academia, señalar el borramiento de la enunciación (siguiendo el dispositivo que regula el discurso académico y científico) -> Segunda posibilidad: desmontar la propia enunciación y luego… re-escribir -> Intentar llegar a las fronteras del lenguaje.
-> Volvemos a Barthes - "Nuevo sujeto, nueva ciencia": Se siente solidario de todo escrito cuyo principio sea que el sujeto no es más que un efecto de lenguaje -> A modo de consejo Barthes sugiere que el sujeto, habiendo efectuado una captura de las palabras, se atribuye y se incorpora a través de ellas = Como Benveniste cuando dice que la enunciación es la acción de apresar un objeto evanescente… el lenguaje (Benveniste 1983: 32) -> Sigue Barthes: Imagina una ciencia muy vasta en cuyo enunciado el sabio terminaría por incluirse finalmente, y que sería la ciencia de los efectos de lenguaje (Barthes 1978: 85).
-> Alguien se incluye = el enunciador ¿el sabio? = la decisión de incorporarse, de inscribirse en lo que se dice -> nuevamente, la escritura: una decisión.
-> Releemos a Verón: Pasando del enunciado a la enunciación se acentúa la responsabilidad social del texto. ¿Qué texto, el texto analizado o el texto del analista? Ambos (Verón 1999: 21) = Para Verón la enunciación ocupa un lugar de privilegio en el método: 1) La elección del corpus: el texto analizado, 2) El compromiso del analista: un trabajo donde el investigador se incluye, 3) La subjetividad no tiene nada que ver con la introspección ni con la supuesta intencionalidad de conciencia (Verón 1999: 139)
-> Bosquejamos una síntesis posible = La enunciación realiza la articulación entre método/análisis/escritura: ¿Solo eso? -> Barthes sostiene que escribimos sobre lo que amamos -> Verón vincula el texto analizado y el texto del analista. Ambos afirman que el descubrimiento/la interpretación del sentido y el proceso liberador de la propia enunciación se fusionan -> Ford, al observar a un joven con micro cámaras de video en un ascensor del MIT que trasmite a Internet todo lo que ve, escribe: No me equivocaba: estaba ante una investigación que abastecía a las nuevas formas de control y vigilancia social… Ford elige en ese momento el título de uno de sus libros La marca de la bestia (Ford 1999: 10)
-> A partir de Barthes, Bourdieu, Verón, Ford se puede decir que, en la articulación método/análisis/escritura, escribimos por diversas razones -> 1) porque escuchamos al otro, estamos abiertos, vemos la diferencia (Verón) -> 2) tenemos autoridad sobre ciertas cosas (Bourdieu) -> 3) porque sostenemos un discurso y pensamos a partir de una palabra maná con significación ardiente e inasible (Barthes) -> 4) porque queremos retener a alguien, hacer que alguien permanezca (Ford 1994, Barthes 2005: 2002) = En su texto sobre Conti, Ford escribe: Entonces, así como comencé este texto navegando el Anguilas lo cierro con la imagen de Conti, en la cocina de su casa de la calle Fitz Roy, desgrabando sus cintas de la isla Paulino y disfrutando y riendo al escuchar una y otra vez al tano que cantaba Galleguita. Mientras, la muerte estaba ahí nomás, del otro lado de la puerta (Ford, 2001: 111)
-> Retenemos dos frases -"responsabilidad social" y "del otro lado, la muerte ahí nomás". ¿Dos muertes? Barthes para Verón y Conti para Ford. En ambos, la práctica de la escritura emerge como una acción que busca la retención y la permanencia del otro. No hay discurso gregario, no hay registro epidíctico, si discurso del saber. De allí la responsabilidad social por adherirse a aquello que se está escribiendo. Una decisión premeditada que se asume -> producir conocimiento sin decir "yo sé" pero dando lugar a la incorporación -> Cuanto cuesta -> el trabajo arduo con la enunciación = dos ejemplos de cómo se puede llagar a las fronteras del lenguaje.
El ethos
-> Sin embargo, fundar un espacio como sujeto de discurso requiere explorar las operaciones para su inscripción -> Una de ellas, privilegiada por la retórica clásica y reformulada por el Análisis del Discurso, es el ethos -> Cuando reflexiona sobre su escritura, Barthes dice que la lengua, desde el exterior, le impone un modo de ser, una subjetividad otra y que entonces debe ser ese sujeto y no otro (Barthes 2004: 92) -> No obstante, también dice que en toda forma literaria existe la elección general de un tono, de un ethos si se quiere y es aquí donde el escritor se individualiza claramente porque es donde se compromete (Barthes 1976: 21) -> Ethos + subjetividad + compromiso.
-> El ethos se ubica en la inventio de la retórica clásica -> Si la inventio es la estrategia que intenta encontrar que decir y con ello dar lugar a los argumentos que conforman un descubrimiento del sujeto, el ethos es la imagen que ese sujeto quiere ser para otro -> Es en este sentido que ethos aúna una posición de enunciación, el espacio de lo imaginario y lo que se dice para construir un acto de identidad vinculado estrechamente con un lugar social.
-> Visto así el ethos, el sujeto que quiere ser para el otro, emerge a partir de un gesto de elección entre libertad (uno decide) y recuerdo (la memoria "otra" que se rememora) -> Bajo la presión de la Historia y de la Tradición se establecen las posibles escrituras de un escritor dado… la escritura permanece todavía llena del recuerdo de sus usos anteriores, pues el lenguaje no es nunca inocente: las palabras tienen una memoria segunda que se prolonga misteriosamente en medio de las significaciones nuevas. La escritura es precisamente ese compromiso entre una libertad y un recuerdo, es esa libertad recordante que sólo es libertad en el gesto de elección, no ya en su duración (Barthes 1976: 24)
-> Volvemos al discurso de la ciencia, de la academia -> Opuesto a ese sujeto que se asume en su discurso y lo sostiene, se ubica el borramiento del sujeto de la enunciación. Verón señala que ese sujeto borrado es precisamente la característica de la doxa, producto del efecto ideológico, de la banalidad de la opinión común. Ejemplo de la servilidad y de la repetición (Verón 1999: 35) -> Por eso afirma que, como consecuencia de la dimensión ideológica, la sociedad nos da una ilusión: la ilusión de la libertad que consiste en convencerme de que hay una posición de enunciación que sería mía (que sería mi propia posición) (Verón 1999: 18)
-> Enfrentado al borramiento enunciativo se posiciona el discurso de la ciencia = En el marco del contrato de no ficcionalización propio del juego de la ciencia, cuanto más el sujeto se marca en su enunciación, tanto más hace posible la reapropiación, y tanto más saber se realiza. El mito del discurso científico como "discurso sin sujeto" es la doxa de los científicos (Verón 1999: 35)
-> El ethos, en la enunciación de un discurso de la ciencia, conforma la construcción de una identidad enunciativa a través de los dos rasgos que conforman el ethos: un cuerpo y un tono que son específicos de un sujeto. Así encarnado, el enunciador ejecuta el papel de garante, es decir, es la fuente legitimadora que certifica lo que es dicho.
-> Ejemplo 1: Un ethos que anuncia su función: Quiero decir: aquí literatura y experiencia se juntan, dialogan. Sudeste es un texto que habla de cosas que están, que existen fuera del texto. Pero que se interroga también sobre como hablar de ellas, horadando el representacionalismo (Ford 1994: 89)
-> Ejemplo 2: Un ethos que se interroga: ¿Y después? He aquí por qué, al releer esta introducción, comprendí lo que estaba en juego en mi incapacidad para escribir mi texto ¿Y después?… ¿por qué yo había sentido la necesidad de comenzar por una introducción de este tipo? Por un lado, creo haber caído (magro consuelo: como muchos otros después de su muerte) en una especie de trampa de la legitimación (Verón 1999: 15)
-> Ejemplo 3: Un ethos de placer: Tengo una enfermedad: veo el lenguaje. Lo que debería simplemente escuchar, una extraña pulsión, perversa porque en ella el deseo se equivoca de objeto, me lo revela como una visión (Barthes 1978: 176)
-> Ejemplos 1-3 = Modos de construir diferentes ethos que señalan estrategias vinculadas al ejercicio de la palabra: Ejemplo 1: Entre el "quiero decir" y lo que se ha analizado: el texto (¿Sudeste de Conti o de Ford?) incorpora -horada, atraviesa, perfora- la relación entre literatura y experiencia. Ejemplo 2: Entre "había sentido la necesidad" y lo que interpreta: la reflexión minuciosa por la legitimidad. Ejemplo 3: "Veo "y "escucho" el lenguaje = el cuerpo del analista se inscribe en la acción -> Los tres ejemplos despliegan las operaciones ethicas que rigen las posiciones enunciativas de estos sujetos en el marco de determinadas prácticas institucionales y académicas.
La referenciación/la remanencia = el discurso de la ciencia
-> Un comienzo, un objeto de mirada, una posición, una identidad enunciativa conforman el contrato conocimiento-escritura. Este contrato, seguimos a Foucault, se define como un dispositivo estructurado a partir de reglas, prácticas, discursos que posee un fin estratégico en la medida en que es productor de subjetividad, de saber, de poder. Este dispositivo se completa con la pasión referencial, la retoma interdiscursiva, la remanencia, el recuerdo, una serie de elementos "azarosos" dirá Barthes.
-> En el dispositivo "conocimiento-escritura" el ethos se legitima en sus referencias = La pasión referencial = aquello que efectúa el sujeto de la enunciación que actúa entonces como garante: Se necesita una garantía que vaya mucho más allá de la forma enunciativa: la referenciación, como el discurso social lo sugiere, remite a la autoridad; dicho de otra manera, para producir referenciaciones se necesitan referencias. En el discurso de la ciencia la referenciación, cuya forma de superficie es la aserción, está fundada en un contrato (implícito) que asegura (o busca asegurar) la legitimidad. (Verón 1999: 29)
-> Y también en el dispositivo "conocimiento-escritura", la remanencia es el estado ideal de la sociabilidad:
-> Ejemplo 1: Ford en "Rodar tierra": A partir de aquí esto se abre en múltiples encrucijadas, para tomar una metáfora de los caminos, cercana a los hipertextos… el viaje del Boga (¿Conti? ¿Ford? en Sudeste) es en cierta medida mi viaje (Ford 1999: 87)
-> Ejemplo 2: Barthes en El grado cero: Sin duda puedo hoy elegirme tal o cual escritura y con ese gesto afirmar mi libertad, pretender un frescor o una tradición; pero no puedo ya desarrollarla en una duración sin volverme poco a poco prisionero de las palabras del otro o incluso de mis propias palabras. Una obstinada remanencia, que llega de todas las escrituras precedentes y del pasado mismo de mi propia escritura, cubre la voz presente de mis palabras. Toda huella escrita se precipita como un elemento químico, primero transparente, inocente y neutro, en el que la simple duración hace aparecer poco a poco un pasado en suspensión, una criptografía cada vez más densa (Barthes 1976: 25)
-> Finalmente, el dispositivo conocimiento-escritura sustenta el discurso de la ciencia -> De eso quiero hablar ahora. Lo que llamamos el "conocimiento científico" no es otra cosa que un efecto de sentido. Esto quiere decir que la problemática de la referenciación -la relación metalingüística- concierne a la gramática de producción del discurso científico, mientras que la cuestión del "conocimiento" tiene que ver con la gramática del reconocimiento de ese mismo discurso. Si el anverso del juego de la ciencia son las reglas de producción de su discurso, el reverso son las reglas de su realización como saber (Verón 1999: 33)
-> De lo que se trata es efectuar el saber = el contrato de la remanencia, de la referenciación = un vasto y perpetuo murmullo anima sentidos innumerables que estallan, crepitan, fulguran sin tomar nunca la forma definitiva de un signo tristemente agobiado por su significado (Barthes 1978: 107) = la ciencia del moi/je
-> Este dispositivo busca la precisión de la escritura -> Precisión = incluir los matices -> descubrir -> describir -> lograr una penetración interpretativa ? sugerir la inferencia (abducción) -> dar con las palabras "exactas" para intentar dar respuesta (al menos, a una hipótesis) = En esta enumeración desplegamos un procedimiento arbitrario de la sucesión. Simplemente, a veces, necesitamos un orden.
-> Ejemplo 1: Ford: La búsqueda de exactitud pero, al mismo tiempo, la problematización de esta búsqueda desde otras series de conocimiento o del saber, explícitas o subyacentes (Ford 1994: 90)
-> Ejemplo 2: Barthes, la exactitud hace que el escritor esté obligado a trabajar sin interrupción sus sustituciones y sus elipsis en virtud de los mitos correlativos de la "palabra exacta" y de la "concisión", ambos garantes de la "claridad", mientras que se lo desvía de todo trabajo de expansión… Es una paradoja clásica -que en mi opinión sería necesario explorar- el hecho de que la claridad esté dada como el producto natural de la concisión- (Barthes 1976: 197-198)
-> Detención -> Suspensión -> Sustitución = el oficio de escribir -> Moi/je: de un lado, la referenciación, del otro, las posiciones enunciativas -> Método y escritura sostenidos con el cuerpo, con la palabra.
Referencias bibliográficas
Barthes, R (2005) Cómo vivir juntos. Simulaciones novelescas de algunos espacios cotidianos. Buenos Aires: Siglo XXI.
______ (2004) Lo neutro. Buenos Aires: Siglo XXI
______ (2003) Variaciones sobre la escritura. Buenos Aires: Paidós.
______ (1978) Roland Barthes por Roland Barthes. Barcelona: Kairós
______(1976) El grado cero de la escritura. Nuevos ensayos críticos. Buenos Aires: Siglo XXI.
Benveniste, E (1985) Problemas de lingüística general I. México: Siglo XXI.
______ (1983) Problemas de lingüística general II. México, Siglo XXI.
Ford, A. (2003) Oxidación. Buenos Aires: Norma.
______ (1994) Navegaciones. Comunicación, cultura y crisis. Buenos Aires: Amorrortu.
Marty, E (2007) Roland Barthes, el oficio de escribir. Buenos Aires: Bordes Manantial
Verón, E (1999) Efectos de agenda. Buenos Aires: Gedisa.
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