Imágenes híbridas de la identidad: la representación en los murales de la comunidad tapiete en Salta*
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Alambre. Comunicación, información, cultura. Nº 1, marzo de 2008.

 
Imágenes híbridas de la identidad: la representación en los murales de la comunidad tapiete en Salta*
Por Silvia Hirsch


Cuando uno llega a Tartagal, en la provincia de Salta, se sube a un taxi y le pide que lo lleve a la "Misión Los Tapietes", es probable que el chofer no sepa que esta pequeña comunidad indígena está ubicada a tan sólo doce cuadras del centro de la ciudad. "Misión Los Tapietes" es desconocida por los lugareños e incluso por los antropólogos. Mi primera visita, a éste asentamiento de cuatro manzanas, fue en el año 1989. En ese entonces, la mayoría de las casas eran de tablones de madera, algunas tenían un irregular y rústico cerco de madera y pocas eran de material, y yo sólo conocía a dos personas. Regresé y viví varias veces en la comunidad para llevar a cabo un proyecto de investigación(1) y pude observar en un período de 16 años los cambios que atravesó este asentamiento. En el año 2004, como parte de un plan de viviendas de la provincia, se terminaron de construir idénticas viviendas familiares. Estas casas, compuestas por dos cuartos, pintadas de blanco, distribuidas de igual manera, no permitían entender la compleja trama interétnica e histórica de esta comunidad. Los tapietes, un pueblo cazador-recolector oriundo del chaco boliviano, comenzó a migrar a la Argentina a partir de 1910 para trabajar en los ingenios azucareros de Salta y Jujuy. Una segunda e importante migración se produjo como consecuencia de la guerra del Chaco (1932-1935) entre Bolivia y Argentina. Un grupo de tapietes se instaló en forma permanente en la ciudad de Tartagal en la década de 1940. A medida que avanzaba la urbanización de la ciudad por parte de pobladores criollos, los tapietes eran desplazados hacia la periferia. Inicialmente tenían espacio para sus sembradíos, cría de pequeños animales, la caza y recolección. Pero a partir de la década del `80, se realizó un loteo, luego del cual se redujo la comunidad a un espacio de cuatro manzanas, divididas en lotes de 12 x 25 metros.

Los tapietes atravesaron un acelerado proceso de cambio cultural, pérdida de la identidad étnica y un desmembramiento de la comunidad. El elevado número de matrimonios interétnicos, es decir, entre miembros de los tapiates y otras etnias, como las wichi, chorote, toba, guarani, chulupí, y algunos criollos, caracteriza a ésta comunidad. La memoria colectiva de los tapietes, esta atravesada por cortes, rupturas, pérdidas, y por una dolorosa historia de migración y marginación. Es precisamente en el imaginario de cada individuo donde se plasma la complejidad y la hibrides cultural de este grupo.



No hay entre los tapietes una visión unívoca de su historia o una identidad compartida, hay algunos grupos familiares que comparten una historia común de migración, desplazamiento y trabajo asalariado. Pero cada grupo familiar esta formado por individuos de distintas etnias y lenguas, que provienen de diferentes lugares.

En el año 2004, bajo el auspicio de la asociación "Más Color" y el área de acción comunitaria de la empresa petrolera Tecpetrol(2), se pintaron las casillas de la comunidad con el "objetivo de fomentar el trabajo comunitario, promover el sentido de pertenencia y difundir el orgullo comunitario" (Website Tecpetrol). Los tapietes aceptaron el proyecto y no sólo pintaron sus casas, sino que también, produjeron numerosos murales que ponen de manifiesto las raíces indígenas de los habitantes. En este trabajo exploro de qué manera un proyecto de mejoramiento edilicio generó representaciones identitarias híbridas que pusieron de manifiesto el complejo imaginario de los actores sociales. Estos murales intentaron reflejar, a mi modo de ver, la complejidad identitaria de ésta comunidad, la necesidad de explorar un pasado imaginario y diferenciarse del medio que los rodea.

Según García Canclini (1989:187) las representaciones culturales, desde los relatos populares a los museos, nunca presentan los hechos, ni cotidianos, ni trascendentales, son siempre re-presentaciones, teatro, simulacro. Sólo la fe ciega fetichiza los objetos y las imágenes creyendo que en ellos se deposita la verdad. En su libro "Culturas Hibridas" (1969:263) plantea la pregunta ¿Cómo analizar las manifestaciones que no caben en lo culto o lo popular, que brotan de sus cruces o en sus márgenes? Canclini ( 1996:265) indica que el proceso de urbanización que se ve en América Latina trae aparejado una "oferta simbólica heterogénea, renovada por una constante interacción de lo local con redes nacionales y transnacionales de comunicación." En los murales de la comunidad tapiete se presenta una hibridación intercultural, es decir un cruce de diferentes tradiciones e identidades culturales, de diferentes momentos históricos y circunstancias. Esta hibridación intercultural que reflejan los murales, es precisamente un espejo de la comunidad, donde se evidencia el carácter multiétnico, heterogéneo, moderno y tradicional de la comunidad tapiete.

Cómo comenzó el proyecto

Cuando la asociación "Más Color" y la empresa TECPETROL, plantearon a la comunidad "Misión Los Tapietes" y al barrio de pobladores criollos "Arturo Illia", realizar un proyecto comunitario en el que aportarían pintura y capacitación para que la comunidad pintara sus casas, éste fue aceptado por los dos asentamientos. En el año 2004 se realizaron reuniones informativas y se organizaron talleres de preparación de paredes y de pintura en los cuales participaron vecinos de Misión Tapiete y del barrio Illia. TECPETROL aportó los materiales, (pintura, pinceles, brochas, y premios) y "Más Color", la capacitación y el trabajo con el color. Esta asociación apuntaba a la función transformadora del color en un espacio público, a esto se unió la idea del mejoramiento de la comunidad (limpieza de las calles, casas, mejoramiento de las cercas, etc).

Se seleccionó una paleta de 10 colores, y como me indicó una de las integrantes de "Más Color":

"Se realizó un estudio del color del lugar, de la naturaleza, del entorno, con temas culturales, folklóricos de ellos, como cosas muy autóctonas también, para que sientan algo propio y allá sobre todo cuando uno pinta un barrio haya armonía en el lugar. Nosotros trabajamos el color en el espacio en donde queremos mejorar el hábitat, nos parecían que eran casas que no lo sentían de ellos, nosotros tratamos de hacer lo que ellos sientan más propio, que fuera bien propio del lugar, entonces empezamos a trabajar y les propusimos el tema de los diseños y como hacer a través del color y del arte que ellos sientan los lugares más de ellos".

La comunidad se organizó en conjunto con el barrio criollo para la distribución de la pintura y los materiales, un detalle importante porque en Tartagal, las fronteras étnicas están claramente delimitadas, y es poca la interacción entre criollos e indígenas. Pero en este caso, ambos asentamientos se organizaron para repartir la pintura y los materiales. Esto implicó que ambos grupos tuvieran que traspasar las fronteras "culturales" y los prejuicios tan enraizados y visitar el otro barrio.

Cuando se comenzaron a pintar las casas, los colores que más se utilizaron fueron el verde, el celeste y el amarillo.



Romualdo Montes, un tapiete que tuvo un rol protagónico en éste proyecto y, además, se desempeño como encargado de la organización y distribución de la pintura, explica lo siguiente con respecto al color

"Porque el celeste representa el cielo, generalmente el antepasado nuestro alzaba su mirada al cielo y decía "que hermoso color"; y también el verde porque en aquellos tiempos salían a cazar en el verde campo, y todo ese color era como que le traía a su antepasado recordar; y decíamos también el amarillo que elegían algunos porque se decía solcito calentame en este frío, por eso el color amarrillo y el zócalo que elegía era marrón por la tierra".

Cuando se terminaron de pintar las paredes, comenzaron a surgir las guardas y los murales.



MURALES

Un mural es una pintura hecha directamente en la pared. Viene de la palabra latina murus, que significa pared. Los murales tienen múltiples propósitos, son creados y expuestos en general en un espacio público. En muchas instancias, los murales manifiestan algo acerca de la comunidad donde se encuentran, el origen, la historia, los deseos, la problemática, algo que pone de manifiesto aspectos de una cultura. Recordemos, por ejemplo, a los muralistas mexicanos (Diego Rivera, Orozco, Siqueiros) que en sus murales representaban la historia de México, con una mirada crítica, y cuyas obras estaban expuestas en lugares y edificios públicos y apuntaban también a educar a vastos sectores de la población. Los murales son, por lo tanto, medios de transmisión socioculturales frecuentemente de carácter político y público.

Los tapietes, como muchos otros grupos cazadores-recolectores, no tenían una expresión gráfica figurativa, sus expresiones artísticas se volcaban en las confecciones de objetos para el uso cotidiano como la elaboración de bolsos, redes o hamacas de chaguar, o vasijas para el agua; sin embargo el proceso de urbanización y escolarización incentivó a varios jóvenes a dibujar. De hecho, un pequeño grupo de ellos, con experiencia en realizar tatuajes, fueron convocados por la comunidad para realizar los murales. Usando sobrantes de pintura y mezclando colores, estos jóvenes comenzaron a crear murales en las paredes de las casas. Cuando uno recorre la comunidad, observa que las imágenes y símbolos predominantes en los murales son las guardas y las representaciones de escenas de la vida de los indígenas, muchos de ellos de aspecto chaqueño, otros norteamericanos, con una mezcla de paisajes chaqueños y patagónicos. Pero lo que no aparece es lo urbano, y esto es un dato significativo dado que ya hay dos generaciones de tapietes que han nacido y se han criado en un medio urbano. Sin embargo, no completamente urbano, porque los tapietes viven en la periferia de la ciudad y a pesar del crecimiento demográfico de la zona, mantienen contacto con el monte y el río(3).

Le pregunté a Romualdo como surgieron los murales:

"Los murales vienen así, por ejemplo, mi mama decía yo quiero hacer un mural de cómo sembraba mi mamá el maíz o el zapallo, cómo cultivábamos, un mural de alguien que está llevando en su hombro la cosecha. Esta expresión sale de adentro, por ejemplo, el que sacó primer premio, el hijo del cacique dijo, así recogía el agua de un arroyo mi abuela que almacenaba para la época de sequía, era algo que ha pasado, que han vivido sus antepasados. La madre le fue diciendo otra vez como era la historia, porque antes cuando se iba a traer el agua era en una tinaja grande que le traía arriba de su cabeza con una soga, y así lo iba almacenando, dejaba ese lleno y llevaba otro o a veces cuando tenía que traer cuatro o cinco para no dejarlo muy lejos lo iban trayendo así traigo uno acá, después el otro acá y así".







En el caso de un mural con los ñandúes, Romualdo explica lo siguiente:

"Dicen que nuestros ancestros cuentan que antes de la guerra tenían sus animales, el cacique era el que tenía sus animales y ellos lo amaestraban a los caballos a su manera, por ejemplo cuando el caballo estaba para salir a cazar ñandú, lo llevaban a un campo y lo probaban si tenía velocidad el animal, primero lo corrían al ñandú y le dejaba muy lejos y volvía, joven era el jinete, y venía y le decía "abuelo no lo vamos a alcanzar nunca" y el abuelo le partía la lengua al caballo y lo volvían a correr y lo iban preparando hasta que cazaban el ñandú con el caballo, e cortaban la lengua para que pierda sangre, así recuperaba más su velocidad".



Como mencionamos anteriormente, al lotearse la comunidad, los tapietes perdieron el espacio para sembrar y también abandonaron en gran escala la cacería. La nostalgia por esas prácticas se ve plasmada en los murales. Como un tema recurrente vemos la siembra, la cacería, la pesca, buscar agua, y las casas de barro con techo de paja. Aquellas imágenes que están grabadas en el imaginario cultural del grupo.

En algunos murales se representan a indígenas con la vestimenta tradicional de las mujeres conocida como tipoy, o parecen indígenas del sur de la Argentina o de los Estados Unidos.



Uno de los murales más interesantes, es el de Don Palavecino, que pidió que le pintaran a un hombre luchando con un jaguar, y arriba del mural dice "esto realmente ocurrió en 1984," es un mural autobiográfico, en el cual el dueño de casa deja un testimonio gráfico de algo que le sucedió. Es decir que los murales plasman experiencias personales que dejan un testimonio de algo vivido, que está muy conectado con el pasado no urbano de este grupo.



Un aspecto notable de este proyecto, producto de la realización de los murales, fue el acercamiento tanto de los propios vecinos, con los cuales a veces existían problemas de convivencia, como, con sus otros vecinos, los criollos.

En palabras de Romualdo:

"Había gente que por x problema no se hablaban pero cuando llegó la primera pintura nos decían "me das una mano" y se le daba, se ponían a tomar mate, se reconciliaban algunas familias y nos integrábamos más con la gente blanca que eran los vecinos, nosotros estábamos pintando y la gente mayor de la comunidad, nos alcanzaban las pinturas y la gente blanca compartían el mate".

Conversé con Don Juan, cuyo hijo fue uno de los "muralistas", al hablar de la pintura me dijo "Doña Silvia, esto de la pintura nos conmovió el corazón." Don Juan aludía a lo mismo que Romualdo, el hecho que este proyecto logró una cooperación comunal que trascendió las fronteras de la misión.

Ante los procesos de desetnización de la comunidad, pérdida de la lengua y de las prácticas culturales, es notable que los habitantes de esta comunidad, todos ellos de origen multiétnico, pudieran representar sus raíces indígenas. Las imágenes plasmadas en los murales constituyen cruces de temporalidades, de diversos grupos indígenas, de historias y experiencias personales, sin precisar una especificidad étnica claramente delimitada. En los murales aparecen imágenes que evocan la heterogenidad cultural de la comunidad y marcan las fronteras étnicas del entorno que los rodea.


* Este trabajo está basado en una ponencia presentada en las Primeras Jornadas Imagen/Identidad. Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano Buenos Aires, 27 y 28 de octubre de 2005.

(1) Proyecto "Lenguas en peligro, pueblos en peligro en Argentina", Directora Dra. Lucía Golluscio. Universidad de Buenos Aires- Instituto Max Planck. Este proyecto forma parte del Programa para la Documentación de Lenguas en Peligro (Program for the Documentation of Endangered Languages - DOBES) financiado por la Fundación Volkswagen.

2 Tecpetrol es una empresa Argentina de Exploracion y Produccion de Petroleo y Gas, perteneciente al Grupo Techint. Desde 2002, se realiza el proyecto "pinta bien" con el objetivo de fomentar el trabajo comunitario, promover el sentido de pertenencia y difundir el orgullo comunitario. Para ello se convoca a familias y vecinos de distintos barrios para pintar y embellecer el exterior de las casas particulares, así como también de distintas instituciones públicas: las escuelas, la iglesia, la estación del ferrocarril, los centros de salud y otros edificios comunales (web site TECPETROL).

3 Los tapietes salen a trabajar en fincas, desmontes y cosechas, además tienen un lote fiscal a 15 km de su comunidad donde algunos van a cazar o siembran sus cultivos. Además hay un pequeño grupo de tapietes que viven en la comunidad La Curvita, a orillas del río Pilcomayo, muchos hombres de Misión Tapiete los visitan y participan en la pesca





Bibliografía

Canclini, García Nestor (1989) "Culturas Híbridas". En Estrategias para entrar y salir de la modernidad. México, Grijalbo.


Es doctora en antropología (Universidad de California en Los Angeles). Ha realizado investigación en comunidades indígenas de Bolivia y Argentina. Ha sido docente en la UBA, The College of New Jersey, el departamento de antropología y el programa de Estudios Latinoamericanos de Princeton University. Actualmente se desempeña como docente, investigadora y coordinadora académica del Programa en Antropología Social y Politica en FLACSO. Es autora del libro "El pueblo tapiete de Argentina: Historia y Cultura" 2006, y de los artículos "The Emergence of Political Organizations among the Guaraní Indians of Bolivia and Argentina: a comparative perspective. En, Contemporary Indigenous Movements in Latin America, y Bilingualism, Pan-Indianism and Politics in Northern Argentina. Journal of Latin American Anthropology, 2003.

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